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Presented by: UT El Paso / Austin Cooperative Pharmacy Program & Paso del Norte Health Foundation

Chaya


Compilation by Armando Gonzalez Stuart, PhD.

Nombre Científico:

Cnidoscolus chayamansa

Familia Botánica:

Euphorbiaceae

Otros Nombres Comunes:

Chayamansa, Candelero, Chichicaste, Mala mujer, Quelite, Quehua, Tza, Xtasj (Quattrocchi, 2000; 2012; Wieresma and León, 2013; Mendoza-Castelán and Lugo-Pérez, 2011; White, 2002; Sánchez-Monge, 2001; Martínez, 1994; Schoenhals, 1988).

Nombres comunes en inglés:

Tread softly, Cabbage star, Wild chaya (Quattrocchi, 2000, 2012; Martínez, 1994; White, 2002; Sánchez-Monge, 2001).

*En México, ciertas especies relacionadas, como C. urens y C. aconitifolium, por ejemplo, también se conocen con el nombre vulgar de “chaya”, pero éstas presentan pelos urticantes.

¿Donde se encuentra?

Este arbusto o árbol pequeño es nativo de México y Centroamérica (Quattrocchi, 2012; Mabberley, 2008; Martínez, 1994).

Parte(s) de la planta utilizada(s):

Los tallos y las hojas (Mendoza-Castelán and Lugo-Pérez, 2011; Mabberley, 2008; Adame and Adame, 2000).

¿Cómo se usa?

Las decocciones hechas con las hojas y tallos se usan tanto externa como internamente. Cápsulas conteniendo la planta deshidratada y pulverizada se encuentran a la venta en algunas tiendas naturistas.

¿Para qué se usa?

Los tallos y hojas se usan por sus acciones anti-inflamatorias, anti-protozoarias y antibacterianas. En la medicinal tradicional mexicana, la chaya se considera un remedio contra la diabetes, para bajar los niveles de colesterol, como laxante suave, contra el alcoholismo y para tratar enfermedades respiratorias, renales y gastrointestinales. Adicionalmente, la decocción de las hojas y tallos se toma para aumentar la producción de leche materna. También se aplica contra infecciones vaginales. Las hojas tiernas son comestibles después de ser hervidas y son ricas en vitamina C (Mendoza-Castelán and Lugo-Pérez, 2011; Mabberley, 2008; Argueta, 1994). La decocción de la raíz de otra planta relacionada, C. urens, se toma como té para tratar enfermedades venéreas (Martínez, 1989).

Un estudio evaluó las actividades biológicas, principalmente anti-micobacterianas (específicamente contra la bacteria causante de la tuberculosis), antibacterianas y anti-protozoarias. Adicionalmente, se evaluaron tanto las propiedades antiinflamatorias como los posibles efectos tóxicos sub-agudos y agudos. Los efectos anti-inflamatorios del extracto a nivel sistémico y tópico también fueron estudiados. Los resultados demostraron que el extracto metanólico poseyó acciones anti-protozoarias (contra Entamoeba histolytica y Giardia lamblia), anti-micobacterianas e anti-inflamatorias. Sin embargo, el extracto no tuvo un efecto inhibitorio importante contra las otras cepas de bacterias estudiadas. En relación con la toxicidad aguda y sub aguda, el extracto administrado a los animales de laboratorio por 28 días no fue letal, ni tampoco poseyó efectos negativos sobre los órganos y tejidos animales. Algunos de los compuestos de la planta (especialmente los terpenoides) tuvieron una actividad antiinflamatoria positiva (Perez-Gonzalez, et al., 2017).

Un estudio de los extractos de las hojas secas de C. chayamansa reveló que éstas poseen actividades antioxidantes y antiinflamatorias. Adicionalmente, los extractos mostraron un efecto cardio-protector en animales de laboratorio. Interesantemente, los autores del estudio encontraron que las actividades antiinflamatorias del los extractos no fueron directamente relacionadas con las propiedades de inactivación de radicales libres de la planta (Garcia –Rodriguez, et al., 2014).

Un estudio con ratones con niveles altos de colesterol sanguíneo evaluó el efecto hipo-colesterolémico (para disminuir el nivel del colesterol) de tres extractos (acuoso, etanol y metanol) obtenidos de las hojas de C. chayamansa. Los resultados del estudio demostraron que únicamente el extracto acuoso mostró una reducción significantiva de los niveles de colesterol, sin importar la dosis empleada. Sin embargo, el extracto no inhibió la enzima HMG-CoA reductasa, lo cual sugiere que los compuestos activos de la planta funcionan de otra manera en el metabolismo del colesterol (Miranda-Velasquez, 2010).

Un extracto metanólico de las hojas de C. chayamansa fue evaluado para sus posibles propiedades antioxidantes y antimutagénicas, así como para ver si poseía efectos hipo-glucemiantes en ratas de laboratorio. Los resultados estudio mostraron que el extracto poseía actividades desactivadoras de los radicales libres, así como propiedades anti-mutagénicas. Adicionalmente, el extracto mostró un efecto hipoglucemiante agudo cuando fue dado a ratas diabéticas, pero sin mostrar toxicidad aparente. Sin embargo, la aplicación potencial de esta planta para el tratamiento de la diabetes en humanos requiere de más estudios (Loarca-Pina et al., 2010).

Un estudio por Kuti y Konuru (2004) evaluó el contenido fenólico total y la capacidad antioxidante de dos especies cercanas conocidas como “chaya” (C. chayamansa y C. aconitifolius) según su determinación en extractos de hojas crudas como hervidas. La capacidad antioxidante de las hojas fue evaluada por el ensayo denominado capacidad de absorbancia de radicales de oxígeno u ORAC, por sus siglas en inglés. Además, su composición de glucósidos fenólicos fue cuantificado por los análisis HPLC y GC. Los resultados mostraron que tanto el contenido fenólico total, como la capacidad antioxidante de las plantas poseían valores mayores en el extracto de hojas crudas comprado con el extracto de hojas hervidas. Además, se encontró que las hojas de C. aconitifolius poseían un mayor y más diverso contenido de glucósidos fenólicos comparadas con las hojas de C. chayamansa. Sin embargo, el hervir las hojas redujo tanto la actividad antioxidante, como su contenido de compuestos fenólicos. Esto resultó en la pérdida de algunos compuestos antioxidantes de ambos extractos. Los resultados de es te estudio demostraron que las hojas de chaya son una rica fuente de antioxidantes naturales.

Kuti and Kuti (1999) evaluaron la composición proximal y el contenido mineral de hojas crudas y hervidas de dos especies comestibles de la planta conocida comúnmente como “chaya” (C. chayamansa and C. aconitifolius), y las compararon con el valor nutricional de la espinaca (Spinacia oleraceae). Los resultados del estudio mostraron que las dos especies de chaya poseyeron cantidades significativamente mayores de proteína cruda, fibra cruda, minerales (Ca, K, Fe), vitamina C (acido ascórbico) y beta caroteno (un precursor de la vitamina A) comparadas con las hojas de espinaca. Además, se encontró que el hervir las hojas de las dos especies de chaya ligeramente redujo su composición nutrimental. Sin embargo, es de primordial importancia el hervir las hojas antes de consumirlas, debido al posible contenido de glucósidos cianogénicos tóxicos en las hojas crudas.

Seguridad / Precauciones

  • No se ha establecido la seguridad del uso externo o interno de productos hechos a base de esta planta durante el embarazo y la lactancia
  • Evite usar esta planta durante el embarazo y la lactancia
  • Las hojas crudas no deben ser ingeridas, ya que pueden contener compuestos tóxicos conocidos como glucósidos cianogénicos.
  • Otras especies relacionadas, especialmente C. urens, poseen pelillos urticantes en las hojas y tallos, los cuales pueden producir dolor, ámpulas e inflamación con varias horas de duración.

Antes que decida tomar alguna planta medicinal o suplemento herbario, asegúrese de consultar primero con un profesional de la salud. Evite el auto-diagnóstico y la automedicación: ¡Sea precavido (a)!

Referencias:

Adame J, Adame H. Plantas Curativas del Noreste Mexicano.
Monterrey, N.L.: Ediciones Castillo; 2000.

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